Miguel Poveda

Coplas del querer (Universal Music-Discmedi 2009)

Coplas del querer (Universal Music-Discmedi 2009)

Ahora que tienes este trabajo en tus manos me gustaría contarte el porqué de la necesidad de plasmar aquí estas coplas: No sé si lo primero que recuerdo oír de pequeño fue una copla, el caso es que esta música ya estaba instalada en mi casa cuando llegué al mundo, la oía a través de La radio de mi madre. Fue esta música la que me llevó al flamenco, aunque pienso que siempre han ido de la mano a través de los cuplés que cantaban La niña de los peines, Fernanda y Bernarda, Caracol… Por eso, a lo largo de mi carrera he ido coqueteando con ella en alguna ocasión, las Zambras que hice en Suena Flamenco junto a Joan Albert Amargós, el Romance de Valentía que tuve con Martirio en ese espectáculo maravilloso que estrenamos en el Teatro Español de Madrid y esa Limosna de Amores que me dio Isabel Pantoja en Sevilla con tanto arte. El proceso de este trabajo ha sido muy emocionante, de un lado decidir qué títulos cantar, después cómo apropiarme de ese legado que nos dejaron los grandes maestros del género sin ofenderlos, y de repente te viene el título de esa copla genial ¡Tengo miedo! Un miedo que se convierte en ilusión al trabajar de nuevo con Amargós, que después continúa creciendo a medida que voy escuchando los arreglos para culminar en un disfrute en el estudio que no puedo describir con palabras. A Joan Albert lo he visto más genial y entregado que nunca, y a Chicuelo comprometiéndose con el trabajo más allá de aportar su toque tan flamenco y sus arreglos, como bien dice Amargós: ¡lo nuestro si que es un verdadero Tri-partit!, y los músicos de primera: Olvido, Julián, Coronel, Horacio, Paquito, Carlos, Lua, Roger. Y después volver a tocar el cielo junto a Alberto Iglesias en esa tan oportuna copla A Ciegas que cierra esa maravillosa película de Pedro Almodóvar Los abrazos rotos, un amigo que siempre me ha animado a cantar copla. Este es un trabajo dedicado a esos autores de un género que me han permitido a través de sus creaciones cantaros mis Coplas del querer. Miguel Poveda

Piano y arreglos: Joan Albert Amargós Guitarra y arreglos: Juan Gómez Chicuelo Violín: Olvido Lanza Contrabajo: Horacio Fumero Trompeta: Julián Sánchez Batería: Antonio Coronel Percusiones: Paquito González y Roger Blavia Palmas: Luís Cantarote y Carlos Grilo Arreglos de orquestación y producción en “A ciegas”: Alberto Iglesias Música dirigida por Alberto Iglesias Ingeniero de grabación y mezclas: José Luis Crespo Orquesta de Londres Isobel Griffiths Concertino: Perry Montague-Mason Viola: Peter Lale Música Grabada en Air Estudios (Londres) Grabado entre los meses de enero y marzo en los estudios Koryland (Barcelona) por Raúl Cuevas y Pau Sastre. Excepto “A ciegas” grabado en C.A.T.A. (Madrid) Mezclado y masterizado por Raúl Cuevas Producido y arreglado por Joan Albert Amargós Co-productor: Juan Gómez Chicuelo Dirección artística: Miguel Poveda

Cante i Orquestra (Discmedi-Singulars Peralada 2009)

Cante i Orquestra (Discmedi-Singulars Peralada 2009)

Este proyecto nace en el año 2000 a partir de una coproducción entre el Festival de Barcelona GREC, el Mercat de Música Viva de Vic y el propio Taller de Músics. El estreno tuvo lugar en la Plaza del Rei dentro del Festival de Barcelona Grec’00, bajo el nombre de “Flamenco en Orquestra”, y se presentó posteriormente en el Mercat de Música Viva de Vic. En 2004, por encargo del Forum Universal de las Cultura, se readaptó la obra para orquesta sinfónica y se estrenó con la OBC en L’Auditori de Barcelona. De 2005 a 2006, se presentó en diferentes espacios y programaciones de gran relevancia, siendo interpretada por orquestas como la Malmö Symphonic o la Orquesta Nacional de España. Este disco es el resultado de la grabación en directo del concierto que, bajo el nombre de ‘Cante i Orquestra’ y con un repertorio ampliado, se ofreció el 4 de agosto de 2007 en el Auditorio Jardines del Castillo dentro del XXI Festival de Castell de Peralada.

1. Esos 4 capotes (Bulería) Letra y música: Antonio Gallardo 2. Canela y clavo (Alegrías) Letra: Popular Música: Miguel Poveda / Joan Albert Amargós / Juan Gómez “Chicuelo” 3. Manto de estrellas (Alegrías) Letra: Juan Gómez “Chicuelo” / Isidro Gómez Música: Joan Albert Amargós / Juan Gómez “Chicuelo” 4. Romance de la dulce queja (Soneto) Letra: Federico García Lorca Música: Miguel Poveda / Joan Albert Amargós / Juan Gómez “Chicuelo” 5. Danza de Equus (Instrumental) Música: Joan Albert Amargós 6. Te lo juro yo (Copla) Letra y música: Quintero / León / Quiroga 7. Dame la mano (Tientos) Letra: Juan Gómez “Chicuelo” Música: Miguel Poveda / Joan Albert Amargós / Juan Gómez “Chicuelo” 8. El cant dels ocells (Cançó popular) Letra: Popular Arreglos: Miguel Poveda / Joan Albert Amargós / Juan Gómez “Chicuelo”

Tierra de calma (Discmedi 2006)

Tierra de calma (Discmedi 2006)

El cantaor Miguel Poveda y el tocaor Juan Carlos Romero se han embarcado en una nave de moderna tecnología con la brújula orientada al mar antiguo de donde flamenco viene del proceloso siglo XIX adelante navegando en piezas magistrales que entonces se gestaron para manifestar sentimientos casi siempre tristes y desprenderse de servir a las mudanzas briosas de los bailes que habían sido origen o causa desencadenante de las voces que al serenarse se hicieron copla y cante maravilla del mundo por el costado del dolor y de la súplica con acento romántico radical rotundo y soberano y firme en la fijación de unos modelos que se llamaron seguiriya y soleá y malagueña y tantos más eco de las penas al cabo vencidas y olvidadas por la belleza y el sosiego después de la tempestad que es el griterío conducido encauzado a ritmo por las seis cuerdas abriendo y cerrando los caminos a la voz que es la ciencia y la conciencia y la experiencia de los alaríos convertidos en arte como en esta obra de Miguel y Juan Carlos capaces de irse a los tiempos de Silverio y a los tiempos del Mellizo y a los tiempos aquellos de las creaciones primigenias no sólo para recordarlos y evocarlos sino para traer de ellos signos de su histórica grandeza y presentarlos hogaño redivivos así fueran tal cual son expresiones musicales de hoy mismo y a la vez de lo pretérito de modo que lamentos ayes y quejíos tienen la doble condición de ser vetustos y contemporáneos asomados al balcón de lo que fue pero con forja nueva distinta cabal y clásica tanto que en el buen sentido de la palabra se confunden técnicas y formas del manantial siglo XIX con habilidades y procedimientos propios de la época en que somos gracias al humilde poderío de una luminosa voz que encanta comunica y sobrecoge por los surcos escritos de una composición compleja y ejemplar, magnífica. José Luis Ortiz Nuevo

JUAN CARLOS ROMERO, guitarra MORAÍTO CHICO, guitarra en la 7 DIEGO CARRASCO, cante en la 7 DAVID PEÑA “DORANTES”, piano en la 5 ANTONIO CORONEL, percusión PAQUITO GONZÁLEZ, percusión BO SOTO, palmas y jaleos CARLOS GRILO, palmas y jaleos LUIS CANTAROTE, palmas y jaleos

Desglaç  (Discmedi TM 2005)

Desglaç (Discmedi TM 2005)

La era de la información nos abruma. En el periódico dice que el deshielo del Ártico se ha acelerado hasta alcanzar su máximo histórico. No hace mucho, esas mismas páginas servían de apoyo a sátrapas y “podridos verdugos”, democráticamente elegidos, que se vanagloriaban de una guerra bajo la falsedad de un pretexto como la supuesta detección de armas de destrucción masiva. Lo que hasta ahora no se ha revelado, en ningún caso, es el misterio que comparten y que se oculta tras ambos fenómenos. En cuanto al deshielo del Polo Norte, los científicos no dudan de la incidencia del cambio climático a través del efecto invernadero. En cuanto al conflicto bélico, los politólogos han aireado sus teorías sobre el control del mercado del petróleo, la exhibición de poder y el asentamiento de un nuevo orden mundial. Pero hasta ahora, ningún especialista ha tenido en cuenta al auténtico agente desencadenante de estos cataclismos planetarios, que no es sino el cantaor Miguel Poveda. La luminosidad y la transparencia que definen su arte han provocado que el efecto Poveda se luciese inevitablemente palpable. Y lo han logrado por la vía natural con que un artista, un músico, un intérprete exterioriza lo que le hierve por dentro: la grabación de un nuevo trabajo discográfico. En este caso, además, el propio título no podía ser más explícito: Deshielo. En primera instancia parte de una calculada y nada azarosa selección de doce poemas de poetas catalanes. Sobre ellos, el quejío del cantaor aplica la brasa incandescente que le quema la garganta hasta convertirlos en doce radiantes y luminosos soles de energía y rotundidad. Soles que tan pronto emiten rayos de sensualidad y ternura (Verdaguer, Valentí Gómez, Margarit, Marçal, Barceló, Piera, Ferrater) como escupen llamaradas de pasión y rabia, bailan centellas de arrebato incandescente y hacen brotar lagos de serenidad áurica (Brossa, Alzamora, Comadira y Casasses). Poveda ha descubierto el arrebato de uña lengua, la catalana, que ha logrado meterse en el bolsillo, como también ha sabido apropiarse de los versos ajenos hasta convertirlos en la versión más seductora de un vampiro con ángel. A día de hoy, la poderosa bomba de calor que se activa en su interior cada vez que la pasión entra en juego ante un nuevo reto no había entrado en las variables de los estudios científicos. Pero desde un cálculo secreto se puede determinar que el paralelismo entre los tres años necesarios para la gestación de este trabajo y el período en que se ha acelerado notablemente el calentamiento del planeta va más allá de la simple coincidencia. Tampoco se me ocurre un arma de destrucción masiva más implacable para arrasar tópicos, prejuicios, integrismos, ortodoxias -y ortodoncias-, dogmatismos, sectarismos, canillitas, cerrazones, intransigencias y “excrecencias” que la actitud valiente, firme, arriesgada, sincera, abierta y decidida de Poveda. Un artista que se hace querer tanto por su talento como por su enorme capacidad de trabajo. Satisface constatar una vez más que, al margen del cambio de decorado, de escenario y de reparto, el efecto Poveda perpetúa su condición y se mantiene simplemente irresistible. Sin miedo a exagerar y con la convicción de que apreciaciones como esta le hacen ruborizarse de vergüenza, no puedo evitar afirmar que una voz y un artista como Miguel Poveda es un orgullo y un privilegio para cualquier lengua y cultura de este planeta y de cualquier otra galaxia. Pere Pons

1. A MOS BESCANTADORS Autor: JACINT VERDAGUER Música: MIGUEL POVEDA Y AGUSTÍ FERNÁNDEZ Piano: JOAN ALBERT AMARGÓS 2. TANT SE VAL Autor: VALENTÍ GÓMEZ I OLIVER Música y Bandoneón: MARCELO MERCADANTE Piano: GUSTAVO LLULL Contrabajo: ANDRÉS SERAFINI 3. NO ET VEURÉ MÉS Autor: JOAN MARGARIT Música y guitarra: JUAN GÓMEZ “CHICUELO” Piano: JOSEP MAS “KITFLUS” Saxo: XAVIER FIGUEROLA Contrabajo: FERRAN CUBEDO Percusión: ROGER BLAVIA Palmas: SONIA POVEDA Y JOSÉ MARÍA TARRIÑO, y con la colaboración de “MONCHO” 4. CANÇÓ DEL BES SENSE PORT Autor: MARIA-MERCÈ MARÇAL Música: AGUSTÍ FERNÁNDEZ Piano: GUSTAVO LLULL 5. FINAL! Autor: JOAN BROSSA Música: MIGUEL POVEDA Y MARCELO MERCADANTE Bandoneón: MARCELO MERCADANTE Piano: GUSTAVO LLULL Contrabajo: ANDRÉS SERAFINI 6. DECLARACIÓ Autor: ENRIC CASASSES Piano: JOAN ALBERT AMARGÓS Bandoneón: MARCELO MERCADANTE Contrabajo: ANDRÉS SERAFINI Percusión: ROGER BLAVIA 7. BOCA SECA Autor: NARCIS COMADIRA Música: MIGUEL POVEDA Santur: DIMITRI PSONIS Colaboración: MIQUEL GIL 8. PLANY DE MARAGDES Autor: JOAN BARCELÓ Piano: JOSÉ REINOSO Contrabajo: GIULA VALLE Batería: DAVID XIRGU y la colaboración de ANTONIO SERRANO 9. ARA Autor: JOSEP PIERA Música: MIGUEL POVEDA Piano: JOAN ALBERT AMARGÓS 10. JO, L’INVERTIT DE COS I D’ÀNIMA Autor: SEBASTIÀ ALZAMORA Música y guitarra: JUAN GÓMEZ “CHICUELO” Percusión: ISAAC VIGUERAS Palmas: SONIA POVEDA Y JOSÉ MARÍA TARRIÑO 11. POSSEÏT Autor: SEBASTIÁ ALZAMORA Música: MIGUEL POVEDA Y JUAN GÓMEZ “CHICUELO” Guitarra: JUAN GÓMEZ “CHICUELO” Bandoneón: MARCELO MERCADANTE Contrabajo: ANDRÉS SERAFINI Percusión: ROGER BLAVIA 12. PARE- ESPARVER Autor: MARIA-MERCÈ MARÇAL Música: ENRIC PALOMAR Violín: PERE BARDAGÍ Y EMIL BOLOZAN Viola: ELIZABETH GEX Violonchelo: MANUEL MARTÍNEZ Contrabajo: MIGUEL A. CORDERO

Poemas del exilio de Rafael Alberti (Harmonia Mundi 2003)

Poemas del exilio de Rafael Alberti (Harmonia Mundi 2003)

El desenlace de la guerra civil cambió la vida de muchos españoles, entre ellos la de un poeta como Rafael Alberti. Durante casi cuarenta años, la separación de sus paisajes inspiró la mayor parte de su obra que adquirió la fuerza que sólo puede dar la nostalgia de quien ha vivido tanto tiempo lejos de ellos (“A la soledad me vine / por ver si encontraba el río / del olvido”). La obra de Alberti se enriquece en la distancia, su verso, su prosa, se convierten en una constante evocación de “lo vivo lejano”, en un lírico y sostenido intento de no desvincularse de su origen, pero que no impidieron su arraigo en otra gente, otro mar, que nunca dejó de traerle el eco, la pleamar, de su abandonada bahía gaditana. Todo esto queda reflejado, con una nitidez y pureza que sólo puede aportar un trabajo entusiasta – pero lleno de rigor, profesionalidad y respeto – , en esta grabación de Enric Palomar y Miguel Poveda, acompañados por unos magníficos músicos. En ella, se pone de manifiesto la fuerza creadora de su juventud, capaz de hacer suyos sentimientos de un poeta universal y transmitirlos a los demás. Una originalísima combinación de música de cámara y flamenco, con la sobriedad y pasión que ambos artistas imprimen a unos poemas escritos para acompañarnos siempre, para no morir nunca, como deseaba su autor. María Asunción Mateo Presidenta de  la Fundación Rafael Alberti En la música, cualquier aportación que se realice utilizando algún elemento popular tiene para mí un gran interés. A la larga, enriquece el panorama autóctono y eleva el grado de compromiso musical de los compositores que abordan dicho estilo, muchas veces atascado por dictatoriales voces internas que favorecen un cierto inmovilismo. En Poemas del exilio, hay una sabia utilización de la rítmica que parte de los “palos” flamencos, confiriéndole una sensación de proximidad que ayuda al oyente a una integración más intensa. Asimismo, las imágenes que aparecen en el subconsciente, se suceden a lo largo del recorrido musical, puesto que la poesía de Rafael Alberti es muy rica en este tipo de matices. Uno de los puntos más interesantes es la transformación que sufre la voz flamenca de Miguel Poveda, al servicio de una partitura que posee una gran inventiva tanto melódica como armónica y que, por otro lado, viene a sumarse al parco repertorio que parte de la idea de ensamblaje. La combinación de una orquesta de cámara con los ritmos del patrimonio flamenco, no podía cuajar sin la inclusión de percusionistas conocedores de la savia “jonda”. El acierto del compositor está en servirse de estos elementos para crear una mejor simbiosis de estilos. De otra manera, no se hubiera producido el grado de clímax rítmico que aquí acontece. En la búsqueda del repertorio basado en la fusión, no encontramos muchos ejemplos en los que el resultado final sea el apetecido. En el arte de la composición, aparte del talento, influyen además la habilidad y el concienzudo análisis del material a tratar, cuestiones que Enric Palomar resuelve con maestría. Creo que Poemas del exilio pasará a aumentar la lista de obras nacidas bajo el auspicio del “nacionalismo”, y eso en los tiempos que corren, es una gran virtud y una buena seña de identidad. Joan Albert Amargós La poesía de Rafael Alberti es el encuadre perfecto para explorar en música lo que el solucionó con magia literaria: un profundo andalucismo interior que despliega velas a influencias de las nuevas tierras y sus geografías, sus gentes, sus olores… Con este concepto nace esta obra: cantar Alberti tamizándolo con nuevos sabores, donde el bandoneón o los ritmos autóctonos actúen como evocadores. El instrumento argentino de la pasión al servicio del cante quebrado, a veces lleno de rabia, a veces visionario, a veces suavizando el optimismo. A pesar de la especificidad de la voz flamenca, creo firmemente que tango y flamenco tiene en común el “lamento”, un elemento inherente a sus músicas. Bajo el título genérico “Poemas del Exilio”, se engloba una selección de poemas de los libros “Entre el clavel y la espada” (1939-1940) y “Baladas y canciones del Paraná” (1954), que corresponderían básicamente a los inicios de su largo exilio argentino el primero, y la culminación de la nostalgia el segundo. No hay una linealidad cronológica en los poemas, pero sí una línea imaginaria que parte de la desesperación y el desarraigo iniciales hasta un suave optimismo visionario, aún lejos del reencuentro real. Musicalmente, los poemas conforman una suite para voz flamenca y orquesta de cámara, añadiendo a ésta dos percusionistas. Determinados poemas presentan aprovechamientos más o menos explícitos de lo que llamamos “palos” flamencos. Así, “Dejadme llorar a mares” se inicia en la atmósfera de un martinete, que deriva progresivamente a una milonga lenta, de corte casi procesional, angustiosa… “Se ha roto el río” está basado en una célula rítmica derivada de una farruca y encuadrada como obstinado. Es imposible plantearse un homenaje a Alberti sin unos tanguillos, tan cercanos a los aromas de Cádiz, tierra natal del poeta. “A la soledad me vine” incorpora dentro del ritmo específico contornos de acompañamiento en el bandoneón propios del tango argentino, aún fuera de su métrica habitual. “Eras jardín de naranjas” es una suite dentro de una suite, mosaico de versos de temática común. El nudo central es un soneto de Alberti entonado como milonga lenta y flanqueado por dos tangos flamencos. “Huele a sangre” es el único tema instrumental de la suite. Es una recreación musical sobre el soneto con ese primer verso inicial. Un rico bandoneón solista dentro de la fórmula “soleá por bulerías”, con un explícito final cuasi minimalista para evocar los bellos últimos versos. Con “Hoy las nubes” se inicia la curva ascendente del optimismo visionario de Alberti. Pieza eminentemente melancólica, de recuerdos mezclados y que da paso a los dos últimos movimientos de la suite: “Cornearás aún y más que nunca”, todo un canto al optimismo de lo que volverá a ser España tras el desastre, y el reivindicativo “Y sin embargo…qué alegre”, también un mosaico de versos de temática común, cerrados por una coda (entonada como el martinete del primer movimiento) con unos maravillosos versos que me parecieron idóneos como conclusivos: “Un día los olivares/ se llenarán de palomas. / Más palomas ese día, / madre, / que hojas. / Y también, más que aceitunas, / hijo, palomas”. Creo que más que ensanchar el flamenco (cuyo proceso es del todo imparable) sí que existe una “manera flamenca de entender la música”, de desarrollarla desde territorios conocidos, de saborear sus recursos, extenderse en sus potencialidades… de remar en su río aún con barca propia. Me siento profundamente anclado a aquel pensamiento de Tolstoi, cada vez de más arraigo en este mundo tan rápido: “Si quieres ser universal, pinta tu aldea”. Contar con Miguel Poveda para esta obra es un privilegio. Un privilegio de palabras quietas y de ojos semivelados dispuestos a escucharle. Su ductilidad y su arte llenan de contenido todo aquello que canta. ENRIC PALOMAR POLO, música y dirección

ENRIC PALOMAR POLO, música y dirección JAUME CORTADELLAS, flauta / piccolo PHILIPPE VAILLET, oboe / corno inglés QUERALT ROCA, clarinete / clarinete bajo DAVID THOMPSON, trompas JUDITH THOMPSON, trompas MIGUEL ÁNGEL BOSCH, trompeta FRANCESC SÁNCHEZ, trombón PERE BARDAGÍ, violín JOSEPA AZNAR, violín ELISABETH GEX, viola LITO IGLESIAS, violonchelo MIGUEL ÁNGEL CORDERO, contrabajo CARLOS MORERA, bandoneón MIQUEL VILLALBA, piano PABLO MARTÍN, bajo / contrabajo ROGER BLAVIA, percusión NACHO LÓPEZ, percusión

Zaguán (Harmonia Mundi, 2001)

Zaguán (Harmonia Mundi, 2001)

CHICUELO, guitarra y cítara JUAN HABICHUELA, guitarra en la 7 LUÍS EL ZAMBO, cante ISAAC VIGUERAS, palmas, cajón y tinaja ROGER BLAVIA, percusiones Palmas y jaleos, MANUEL PANTOJA “CHÍCHARO”, RAFAEL ROMERO, JOSÉ A. ANDUJAR, JUANI, MANUEL GÓMEZ, MORAÍTO CHICO

Suena Flamenco (Harmonia Mundi 1998)

Suena Flamenco (Harmonia Mundi 1998)

Suena flamenco cada vez que Miguel, sentado en el borde de la silla, se mesa los cabellos de forma casi maquinal, aprieta con fuerza los ojos, inclina la cabeza hacia delante y sus labios tensos como cuerdas de guitarra se entreabren para comenzar a cantar. Poco importa el lugar, el entorno e, incluso, el cante escogido porque el flamenco es corazón y el suyo estalla y se entrega sin miedo. Desde la profunda soledad de un martinete, su voz sufriendo en solitario, hasta el bullicio compartido de una rumba o el jolgorio de palmas y nudillos golpeando a compás sobre una mesa y jaleando unas bulerías. Desde esa complicidad, que va más allá del mismo cante, con la sobriedad de una guitarra o el descaro de un piano hasta el quejío que se retuerce doliente arropado por un violín y una tinaja. Suena flamenco en la voz de Miguel y no podría ser de otra manera. Una voz irremediablemente flamenca que desborda, una vez tras otra, todos sus cauces viajando, valiente, hasta los más recónditos parajes. Suena flamenco. Un flamenco inquieto, horneado por los cálidos vientos del noroeste, joven, maduro y despojado de convencionalismos. Un flamenco a punto de cambiar de milenio, transgresor de las pocas fronteras que todavía quedan en ésta y en otras músicas pero capaz de mirar hacia el futuro con los pies, eso sí, firmemente aferrados a la tradición. Un flamenco que ahonda en el acerbo popular hasta encontrar sensaciones que convertir en nuevas realidades, que se acerca sin prejuicios hasta el mundo de Manolo Caracol para tender un puente que siempre tendría que haber estado ahí, del que nunca deberíamos haber prescindido. Miguel Poveda no ha querido esconder nada en el momento de mostrar ese corazón que suena flamenco. Los cantes más telúricos, como el martinete que abre el disco, enraizado en lo más profundo de la tierra como los sentimientos verdaderos. Las zambras más populares (de pueblo, de pueblo llano), esos tres temas de entre los muchos que Caracol hizo suyos y que Miguel ha querido visitar con respeto pero con nuevos aires gracias al piano poderoso y “jondo”, terriblemente “jondo”, de Joan Albert Amargós. La atmósfera irrepetible que se respira en esa cuna de tanto flamenco, y tan bueno, que es Jerez de la Frontera (si Miguel se pierde que le busquen por allí), de la mano de Moraíto. Alegrías, tangos, tanguillos, rumbas y bulerías, clásicos, actuales, nuevos, novísimos, surgidos de la férrea colaboración con Chicuelo, años de escenarios, carreteras, trenes, aeropuertos y mis historias compartidas. Y la amistad de Montse Cortés desparramándose a ritmo de rumba. Definitivamente suena flamenco y no podía sonar de otra manera. Miquel Jurado

MONTSE CORTÉS, cante MORAÍTO CHICO, guitarra CHICUELO, guitarra JOAN ALBERT AMARGÓS, compositor CHÍCHARO, palmas y jaleos RAFA, palmas y jaleos

Viento del este  – Nuevos Medios 1995

Viento del este – Nuevos Medios 1995

Aún tras un espectacular éxito en la XXXIII edición del Concurso Nacional Cante de las Minas de la Unión, 1993, alzándose con los cuatro primeros premios de los seis estatuidos, mucho creyeron o creímos que el nombre de Miguel Poveda pasaría a engrosar las listas de galardonados en certámenes, que suelen caer en el olvido y permanecen sólo en el fichero de los especialistas y eruditos. ¿Quién podría apostar por el futuro de un jovencísimo muchacho payo, nacido en las cercanías de Barcelona? Sin embargo, el nombre fulgurante de Poveda no se perdió; por el contrario, continuó haciéndose oír en festivales, recitales, diarios, revistas, saltando a la televisión e incluso al cine. Entonces otros dijeron: “eso es un invento de los críticos para tener de qué hablar y de los creadores de imagen con el fin de vender, ¿cómo puede ser cantaor de flamenco un catalán que ni siquiera lleva sangre andaluza?”… Los prejuicios de dentro y de fuera, siempre los prejuicios que tanto dañan a los artistas y al arte. Pero el flamenco ya es más fuerte que todo y puede cruzar el aire, montes y barreras y encarnarse en un joven de 22 años, que vio la luz y creció a cientos de leguas de los seculares y míticos triángulos y fuentes, que riegan o geometrizan a Andalucía. La savia vital del flamenco inundó las venas de Miguel Poveda, Badalona, 1973. Y aquí está su primer disco para demostrarlo. Nueve palos sabiamente elegidos y valientemente cantados. Y una cadena de corriente e influencias, de Chacón a Mairena, del Gloria a Juan Varea, de Camarón a Joselito Soto, de Pepe Habichuela a Moraíto. Tradición y modernidad: Jerez, Triana y también Madrid “que es donde está el cogollo”. Y una voz clara que se queja con verdad y se quiebra sin romperse. La voz de Miguel Poveda que no se parece a ninguna: ¡un milagro en tiempo de contagios!

Aún tras un espectacular éxito en la XXXIII edición del Concurso Nacional Cante de las Minas de la Unión, 1993, alzándose con los cuatro primeros premios de los seis estatuidos, mucho creyeron o creímos que el nombre de Miguel Poveda pasaría a engrosar las listas de galardonados en certámenes, que suelen caer en el olvido y permanecen sólo en el fichero de los especialistas y eruditos. ¿Quién podría apostar por el futuro de un jovencísimo muchacho payo, nacido en las cercanías de Barcelona? Sin embargo, el nombre fulgurante de Poveda no se perdió; por el contrario, continuó haciéndose oír en festivales, recitales, diarios, revistas, saltando a la televisión e incluso al cine. Entonces otros dijeron: “eso es un invento de los críticos para tener de qué hablar y de los creadores de imagen con el fin de vender, ¿cómo puede ser cantaor de flamenco un catalán que ni siquiera lleva sangre andaluza?”… Los prejuicios de dentro y de fuera, siempre los prejuicios que tanto dañan a los artistas y al arte. Pero el flamenco ya es más fuerte que todo y puede cruzar el aire, montes y barreras y encarnarse en un joven de 22 años, que vio la luz y creció a cientos de leguas de los seculares y míticos triángulos y fuentes, que riegan o geometrizan a Andalucía. La savia vital del flamenco inundó las venas de Miguel Poveda, Badalona, 1973. Y aquí está su primer disco para demostrarlo. Nueve palos sabiamente elegidos y valientemente cantados. Y una cadena de corriente e influencias, de Chacón a Mairena, del Gloria a Juan Varea, de Camarón a Joselito Soto, de Pepe Habichuela a Moraíto. Tradición y modernidad: Jerez, Triana y también Madrid “que es donde está el cogollo”. Y una voz clara que se queja con verdad y se quiebra sin romperse. La voz de Miguel Poveda que no se parece a ninguna: ¡un milagro en tiempo de contagios!

MORAÍTO CHICO:
Guitarra 1, 3, 5, 6, 7 y 8
PEPE HABICHUELA:
Guitarra en 4
JULIÁN ‘EL CALIFA’:
Guitarra en 2
CARLES BENAVENT:
Bajo y mandola en 1
CHÍCHARO NENE:
Percusión en 1
CHÍCHARO, BO SOTO, RAFAEL PANTOJA Y ENRIQUE SOTO:
Palmas en 1, 3, 5, 6, 7 y 8
JOSÉ SOTO ‘SORDERITA’ Y MORAÍTO CHICO:
Arreglos y dirección musical en 1, 3, 5, 6 y 7

MORAÍTO CHICO:Guitarra 1, 3, 5, 6, 7 y 8PEPE HABICHUELA:Guitarra en 4JULIÁN ‘EL CALIFA’:Guitarra en 2CARLES BENAVENT:Bajo y mandola en 1CHÍCHARO NENE:Percusión en 1CHÍCHARO, BO SOTO, RAFAEL PANTOJA Y ENRIQUE SOTO:Palmas en 1, 3, 5, 6, 7 y 8JOSÉ SOTO ‘SORDERITA’ Y MORAÍTO CHICO:Arreglos y dirección musical en 1, 3, 5, 6 y 7

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